Blog de fotografía Lucía Laínz

En el Jardín del Edén

fotografo bodas santander-jardin puente San Miguel

 

Hoy la cosa va de jardines y jardineros porque hace unos días tuve el placer de visitar la Finca Puente San Miguel, un Jardín Histórico propiedad de la familia Botín-Sanz de Santuola, que en 10 hectáreas, alberga multitud de especies arbóreas plantadas a lo largo de varias generaciones desde que Marcelino Sanz de Santuola creara el primer jardín con una filosofía que han mantenido en el tiempo, dejar que los árboles crezcan en total libertad llegando con sus ramas hasta el mismo suelo. Se ve que Don Marcelino era un jardinero sabio y estaría de acuerdo con mi amigo Marcos Díez, que en su último artículo publicado en el Diario Montañés nos dice:

Cultivamos jardines con la ilusión de que podremos imponer nuestro orden a leyes que no hemos escrito nosotros, leyes a las que no queremos obedecer y que no nos obedecen. El jardinero aspira a intervenir en lo natural para domar sus reglas caóticas, para decir: “Mando yo”, para crear la ilusión de que puede dominar lo inesperado. Es una batalla sin cuartel en la que el jardinero nunca puede detenerse porque si se detiene la naturaleza lo pasa por encima.”

Por eso los jardineros sabios prefieren no podar sus árboles, no intentar domarlos y esperar con paciencia para disfrutarlos en todo su esplendor.

Los buenos jardineros dejan a un lado su vanidad y su soberbia porque han sido humillados muchas veces y saben que no queda más remedio que bailar con la naturaleza, adaptarse a sus ritmos, tolerar sus exigencias, mostrarse sumisos ante su poder, sentirse insignificantes, obedecer sus reglas.”

Coincido totalmente con la opinión de Marcos y más aún después de haber disfrutado de un paseo matutino por este jardín del Edén donde, paseando con mi hija Cecilia, mi modelo favorita, me he sentido en la gloria a la sombra de un Gingko Biloba cuyas ramas descansan sobre la hierba, admirando un Cedro del Atlas que alcanza el cielo o aspirando la fragancia de una Magnolia centenaria.

Un jardín para perderse, para caminar por la avenida de los alcornoques, mojarse los pies en el estanque de los espejos, admirar el laberinto de Boj y su pérgola de rosales trepadores o relajarse en el cenador del lago.

Un placer para los sentidos y un privilegio para cualquier fotógrafo, el escenario perfecto para realizar este breve reportaje dedicado a Cecilia, mi niña bonita de cara tristona, la ninfa del estanque, la dama del lago, mi inspiración y paciente modelo.

Gracias.

 

 


No es un álbum cualquiera

¿Qué nos queda después del jaleo de la boda?

 

Después de los nervios de los preparativos, las pruebas del vestido, la búsqueda de iglesia, la elección del restaurante, confeccionar la lista de invitados, encargar las flores, contratar un buen Dj y por supuesto un buen fotógrafo, pensar cada detalle, imaginar como será el gran día, discutir con la suegra, decidir a quien entregar el ramo…

En fin, una locura antes, un disfrute agotador durante el día de la boda, y un placer absoluto después de superar todas las pruebas del maratón nupcial y recibir la recompensa de un maravilloso viaje de luna de miel.

Y después de todo este maremágnum de emociones, ¿qué nos queda?

Una alianza, una promesa de amor, un proyecto de vida en común que esperamos sea feliz y duradero, y un montón de buenos recuerdos que nos acompañarán toda la vida. Un pequeño tesoro que guardaremos en algún rincón de nuestra casa y de vez en cuando sacaremos para disfrutar de nuevo y compartir con los amigos y la familia aquellos momentos felices que siempre estarán ahí, en el álbum de nuestra boda.

Un álbum muy especial para guardar momentos únicos. No es un álbum cualquiera, por eso en nuestro estudio Lucía Laínz Fotografía, cuidamos con especial atención la confección artesana de nuestros álbumes de boda realizados con los mejores materiales, (encuadernación japonesa cosida a mano, impresión con tintas pigmentadas en papel de algodón mate de alta calidad), para que cada álbum sea una pieza única. Personalizamos la elección de las telas, papeles y colores coordinados de cajas y álbumes para que cada cliente tenga un acabado a su gusto.

Por eso trabajamos siempre con los mejores profesionales en la impresión y encuadernación de nuestros álbumes, para crear objetos de arte únicos e irrepetibles porque creemos que el reportaje de tu boda merece ser guardado en un álbum especial que contenga los recuerdos reales de momentos muy especiales.

Este es nuestro lema, por eso no nos conformamos con un álbum cualquiera.

 

Lucía Laínz, Santander


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Ven a la escuela de calor

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Una escuela para fotógrafos como ninguna otra, pongamos que hablo de Madrid, y de lo que me gusta escaparme de vez en cuando y perderme sin rumbo fijo en la gran ciudad. Pasear sin prisa entre la gente anónima, una hormiga más que no sigue el ritmo acelerado del hormiguero y se permite el lujo de parar donde quiere y tomarse su tiempo para observar y fotografiar todo lo que llama su atención. Y es que en Madrid, cuando voy sola, además de aprovechar para visitar todas las exposiciones fotográficas del momento, me entrego plenamente al “voyeurismo” fotográfico. Me detengo en cualquier esquina donde encuentro la luz, el fondo y el motivo adecuado y espero el momento justo para disparar sin ser vista. Cuando mi objetivo son personas no acerco el visor de la cámara al ojo, sino que desvío mi mirada hacia otro punto para que el modelo no sea consciente de mi intención de capturar su imagen, pues de lo contrario perdería la magia del momento. Por eso me gusta tanto el trabajo de Mark Steinmetz, un maestro a la hora de retratar gente anónima absorta en sus propios pensamientos. Otro referente para mí en fotografía de calle es el gran Saul Leiter y sus fotos de las calles neoyorquinas, donde cualquier motivo puede ser objeto de una gran foto.

Me gusta retratar gente, pero también espacios, exteriores o interiores, los lugares que visito, cualquier cosa que llame mi atención y me interese bien por la luz, por el personaje, la escena , el detalle … Y así, poco a poco, como la hormiga que soy, voy coleccionando esos momentos únicos que voy encontrando en mis visitas a Madrid, un turismo solitario y fotográfico, que me encanta, sobre todo cuando voy en pleno mes de Agosto, cuando en Madrid se escuchan los pájaros y vuelvo con mi cámara a la Escuela de calor.

 


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Comuniones en Santander

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Mi Primera Comunión

 

Como la de muchas niñas fue un día muy especial que recuerdo con cariño. En la caja donde guardo cosas viejas y entrañables apareció la fotografía, ya descolorida por el paso del tiempo, donde aparecen todas las amigas que vinieron a nuestra fiesta de la Primera Comunión en el jardín de casa de mi amiga Teté . Celebramos juntas aquel día de mayo de 1971, pues compartíamos amigas, juegos y vecindario y su jardín era mejor que el mío.

Tiene gracia que pasados tantos años aún recuerde con tanta nitidez lo mucho que disfruté, lo nerviosa que estaba, feliz con mi vestido blanco de organza heredado de mis cuatro hermanas mayores, recién planchado y como nuevo. M e parecía un sueño. Más que andar parecía flotar, ser protagonista por un día en una familia tan numerosa como la mía era un lujo. Recibir tantos regalos, mi primer reloj, el gran libro de las obras de misericordia ilustrado por Ferrandis, mi dibujante favorito, más libros de Los Siete secretos, Los Hollyster, Antoñita la fantástica y el regalo estrella del día, mi primera cámara de fotos , una Kodak Instamatic, que no tardé en estrenar haciendo un modesto reportaje fotográfico a mis amigas del colegio.

Y no sé si será cosa del destino o la casualidad que en la actualidad continúe haciendo fotos, que aquella afición se haya convertido en mi profesión y hoy sea fotógrafo profesional en Santander, cubriendo bodas y comuniones como las de la parroquia de San Roque, dónde yo celebré la mía.

El caso es que cuando veo llegar a los niños tan nerviosos y entusiasmados luciendo sus mejores galas y sintiéndose protagonistas, me contagio de sus emociones y disfruto captando los mejores momentos del día .

Me encanta hacer retratos a los niños en las comuniones. Vienen todos tan contentos a posar... Primero solos, para eso son los protagonistas, luego con sus familiares y amigos, en los momentos más solemnes de la ceremonia y también en los más divertidos. Es un placer para mí estar presente y registrar esos instantes que pasarán a formar parte de su álbum de fotos familiar. Y el día de mañana, cuando vuelvan a hojear sus fotografías, volverán atrás en el tiempo y recordarán con placer los buenos momentos vividos, esos que siempre quedan grabados en nuestra memoria y nos motivan a seguir remando en la vida, en mi caso a seguir fotografiando las vidas ajenas y disfrutando como si fueran propias.

Esto es lo que pienso y comparto con vosotros cuando repaso esa vieja fotografía y voy poniendo nombre a todas aquellas amigas que aparecen en ella, recordando con gusto aquella tarde de mayo e imaginando lo que habrá sido de sus vidas. Con algunas sigo en contacto, a otras ya les perdí la pista, pero espero que a todas les vaya bien y recuerden también al mirar sus fotografías los buenos momentos que compartimos.

 

Lucía Laínz, Santander

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Bodas. Cosecha 2016

reportaje fotografico de bodas-santander

 

La de este año que dejamos atrás ha sido una buena cosecha, una temporada de bodas excelente, bodas bonitas, de las que me gustan, preparadas con mimo, con detalles muy cuidados, sencillas y entrañables. Bodas pensadas para disfrutar, sin grandes complicaciones y en lugares bien elegidos. Hemos tenido la suerte de compartir con los novios momentos muy especiales, de risas, nervios y emociones, es lo mejor de nuestro trabajo, compartir con ellos esos momentos, participar un rato en sus vidas. Disfruto cada día más de el privilegio de entrar con mi cámara en la intimidad de sus casas en esos momentos de celebración, volverme casi invisible, pues cuando las emociones están a flor de piel, es fácil que se olviden del fotógrafo y las sonrisas o las lágrimas surjan espontáneamente. Entonces es cuando más disfruto, cuando consigo lo que deseo, imágenes reales, emociones auténticas alejadas de la pose preparada que siempre resulta falsa,  cuando salta la chispa que estabas esperando, la mirada perdida de una invitada, una sonrisa de verdad, un guiño cómplice, el baile entregado de una abuela …Cualquier gesto si es natural puede ser fotografiado y conservado en la bodega para futuro deleite de los novios, su familia, amigos y especialmente el propio fotógrafo, que como en mi caso, disfruta coleccionando fotografías auténticas, las que, como los buenos vinos, ganarán calidad con el paso del tiempo.

En mi opinión, el fotógrafo no debe intervenir en el desarrollo del evento. Prefiero esperar a que la ocasión se presente, estar atenta a todo lo que sucede a mi alrededor, anticipar el momento, buscar el modelo, el fondo y la luz adecuados, y cuando se produce la sinergia entre todos los elementos, si la suerte me acompaña, encuadro, disparo y ahí está, la magia de la fotografía, esos momentos únicos que crean adicción, los que me motivan a seguir trabajando, disfrutando, esperando, disparando y coleccionando retazos de la vida, porque me gusta beber la vida trago a trago, foto a foto, sin pausa pero sin prisa degustando cada momento como si fuera el último, sabiendo que habrá otros momentos, otras fotografías, pero nunca serán la misma y ahí reside la esencia de nuestro trabajo, el poder detener el tiempo en un instante único e irrepetible y poder ofrecer ese recuerdo para siempre a nuestros modelos.

Gracias Sara, Jorge, Marta, Sergio, Camille, Juan, Teresa, Alberto, Munir, María, Berta, Chefo, Mara, Daniel...y todos los que esta temporada habéis confiado en nosotros para realizar el reportaje de vuestra boda.

Brindamos a vuestra salud.

 

Lucía y Miguel

Santander 2017

 

 


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“O esplendor de Portugal”

fotografo profesional santander cantabria

Así se titula un libro del escritor luso Antonio Lobo Antunes cuya lectura me impactó hace muchos años y he vuelto a recordar este otoño paseando por las calles de Lisboa. Veinte años han pasado desde mi primera visita a la ciudad de las siete colinas, pero, aunque ha cambiado y mi forma de mirar también, hay cosas que permanecen y me siguen enamorando como la primera vez. He encontrado una ciudad más moderna, más cosmopolita, donde la CRISIS también ha dejado huella y se ven más mendigos, más franquicias multinacionales y algunos espacios públicos, como el jardín botánico, que han perdido su antiguo esplendor y se encuentran en un estado de abandono lamentable. Pero hay cosas que no cambian a pesar del paso del tiempo, la crisis o la globalización. El espíritu lisboeta y portugués en general permanece, la amabilidad de sus gentes, su buena educación y esa manera de tomarse la vida con calma siguen ahí, como siempre. Me encanta el carácter de esta gran ciudad con sus viejos tranvías que marcan el ritmo del tránsito de los coches y las hordas de turistas. Apenas se nota el denso tráfico, porque nadie toca la bocina, no se escuchan sirenas, en los restaurantes nadie levanta la voz, parece como si la vida de sus habitantes se acompasara al lento fluir del rio. Todo se sucede sin estridencias ni sobresaltos en esta vieja ciudad que acoge gentes venidas de todas partes en una amalgama de culturas donde el pasado colonial deja su impronta maravillosa en cada rincón: en la gloriosa decadencia de sus edificios, en su música heredera de ritmos venidos de Angola, Brasil, Cabo Verde, Goa … Todo me recuerda ese pasado de esplendor, cuando los marinos portugueses recorrían el mundo trayendo consigo sedas, especias, canciones, arte y cultura, que tan bien han sabido absorber enriqueciendo la propia cultura portuguesa.

Me gustan los portugueses, su poesía, su literatura, su música , pero sobre todo su hospitalidad. Son gente amable que saben hacer de una forma natural que el turista ocasional como yo se sienta como en casa. Da gusto pasear por sus calles empedradas, tomar un vino verde en cualquier tasca, charlar con el taxista, deambular por el mercado, visitar un museo o perderse en una vieja librería. Sorprende lo fácil que resulta todo en una ciudad tan grande y tan cercana a la vez. Cuando dejas Lisboa sabes con certeza que volverás algún día, porque a todos nos gusta que nos reciban con los brazos abiertos y los portugueses son así, afables y hospitalarios, cualidades que no se encuentran en otras latitudes y que invitan a repetir la visita.

Espero que no pasen otros veinte años porque ya no podré cargar con mi cámara para compartir con vosotros otro paseo fotográfico por Lisboa.

¡Obrigada ¡

 


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Libro de familia

 

Hace frío ahí fuera, siento los pies helados, me acerco a la ventana para calentarme las manos en el radiador y me acuerdo de mi madre, que en las frías noches de invierno nos ponía el pijama sobre el radiador para que estuviera calentito cuando nos fuéramos a la cama. Lo de los pies fríos lo heredé también de ella, siempre buscando el calor del brasero bajo las faldas de la mesa camilla, tan friolera como yo, pero más cálida en sus abrazos. Tuvimos suerte de tener unos padres cariñosos. Ahora que ya no están nos quedan los buenos recuerdos de una infancia feliz y una vida vivida para compartir y disfrutar. Se fueron los Jefes, pero su espíritu permanece vivo en todos los miembros del clan. La vida continúa con su lento giro en espiral, todo pasa y todo vuelve en torno a un mismo punto, la familia.

Para mi familia he ido guardando todos estos años mis fotos más queridas. Recuerdo mi primer álbum, lo titule “Avec un air de famille”,  y desde entonces hasta hoy no ha pasado un año sin que haya realizado un nuevo álbum familiar. He recopilado mis mejores imágenes, esas de las que nunca me canso porque tienen un carácter intemporal. Podrían ser de mi familia o de cualquier otra. Pudieron ser hechas en mi ciudad o en cualquier otro lugar. Aparecen mis hermanos y mis hijos, pero podrían ser los vuestros, porque cualquiera puede verse retratado en estas fotografías que hablan de sentimientos y relaciones tan profundas que son intemporales y a la vez universales. Y es por eso que pueden llegar al corazón de todos, no necesitan explicación, hablan de amor, de los padres y los hijos, de la casa, la tierra, el viaje, el encuentro o la partida y esto es algo que todos entendemos. Son cosas de la vida, de mi vida y de las vuestras, y vienen a recordarnos que todo sigue fluyendo y cambiando, pero hay cosas que permanecen en nuestro recuerdo y continuarán en el de nuestros hijos, porque están en el origen de todo y nunca se agotan. La familia es una de ellas y a mi familia van dedicadas estas fotografías que solo quieren detener el tiempo en los buenos momentos que me gusta recordar y que siempre volverán.

 

“El camino nunca tiene fin, el horizonte se apura hacia adelante”

Tomas Tranströmer

 

Santander, Navidad 2016

 


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Una boda de otoño

 Se casaron Berta y Chefo. Eligieron el otoño, mi estación favorita y un lugar que me enamora, La Hostería de Castañeda, especialmente cuando sus arboles se tiñen de ocres, rojos y amarillos y empiezan a desnudarse cubriendo la tierra con su manto de hojas en la cálida luz de una tarde de octubre. Y en este espléndido escenario fue un placer para mi realizar el reportaje de esta boda entrañable, la de mi sobrina y Chefo, que decidieron celebrar este día tan especial con todos nosotros.

Iniciamos nuestro reportaje en casa de la novia con algunas fotos de los preparativos. El vestido elegido por Berta, un modelo de Flor de Asoka diseñado por Laure de Sagazán, era cómodo y fácil de llevar. El pelo estaba recogido en un trenzado muy favorecedor, realizado por Bea de Gold Beauty Center, ideal para lucir la mantilla española de encaje de blonda de su bisabuela, que daba el toque retro a una novia muy estilosa que se calzó unos zapatos bajos de ante en tono rosa pálido de Steve Madden. Un look muy natural que completó con los pendientes regalo de sus compañeros de trabajo, la pulsera de pedida de su abuela Sol y el precioso ramo que realizó su tía Ana, La Silvestre, con mucho arte y todo el cariño del mundo.

La decoración floral de la Colegiata y la Hostería también fueron realizadas por La Silvestre, que en esta ocasión se volcó con la boda de su ahijada . Del video se encargó Felipe Gómez Ullate, que nos acompaño en todo momento dando cobertura al evento con gran profesionalidad.

 

La ceremonia en la Colegiata, con la luz de la tarde filtrándose por el pórtico, fue preciosa. La música interpretada por Ars Nova nos hizo disfrutar del momento, y nada más terminar el acto nos llevamos a los novios corriendo al parque de la Hostería para aprovechar las últimas luces del día y realizar el reportaje de la pareja dando un paseo por el campo de polo. Durante el cocktail reunimos a las familias para las fotos de grupo y participamos del aperitivo más relajados de lo habitual pues en esta ocasión ejercíamos también de invitados. Al caer la noche pasamos al salón para disfrutar de la cena sin perdernos la entrada de los novios, el brindis, y la entrega del ramo a Lucía, la hermana de la novia, que creo que hubiera preferido que la tierra se la tragase en ese preciso instante. Ni os cuento la cara que se le puso al pobre Juan ante semejante reto; él sí que se atragantó del susto.

 

Y entre risas y mucho cachondeo terminada la cena, los novios iniciaron el baile, seguidos rápidamente por todos los invitados al ritmo de la música del Dj David Alonso. Mención especial a su tía Mercedes y su prima Jara, que se marcaron unas sevillanas de Ole, ole y ole. También nos impactó el discurso que Javier, el hermano del novio, dedicó micrófono en mano a su mujer Marta, una declaración de amor en toda regla, pues se daba la coincidencia de que esa noche también celebraban su aniversario. ¡Viva el amor!. Seguro que me dejo muchas anécdotas en el tintero, pero no quiero aburrir al respetable. No obviaré que mi hijo y estimado ayudante Miguel, además de realizar un buen trabajo fotográfico en la boda de su prima, se agarró un buen “melocotón” y tuvo que ser trasladado hasta casa en lamentable estado por su prima Mariuca.

 

En fin que olvidos y borracheras aparte, la de Berta y Chefo fue una boda muy especial que tardaremos en olvidar, una boda de otoño, preciosa y divertida, en la que disfrutamos como fotógrafos y como invitados, y este reportaje os lo contará espero mejor que mis palabras.

 

Gracias pareja, feliz singladura.

Lucía Laínz

 

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La boda de María y Jorge

María y Jorge, una boda “Superbonita”

reportaje fotográfico de boda en Santander-

 

Así calificaría mi amiga Simona esta boda de verano, porque es su adjetivo favorito para expresar en castellano que algo le encanta. A a mí desde luego me encantó realizar este reportaje de una boda preciosa en la que todo fue “superbonito”, desde el vestido de la novia, una creación de Alicia Rueda, hasta el chaqué del novio realizado por la sastrería Madariaga de Bilbao; todo fue de un gusto exquisito. Los zapatos azules de la zapatería Ferrara y diseño de Lodi, daban el toque de color, junto con el velo rosa de la novia y el ramo de la floristería Retama. Todo combinaba a la perfección para resaltar su belleza.

Comenzamos nuestro reportaje en la casa de María, mientras se maquillaba en el jardín en un ambiente relajado, disfrutando de cada momento, sin prisas y sin posados, como a mí me gusta. Yo realizaba mis fotos y los chicos de la productora 50mm su video, aprovechando la buena luz de la tarde en el jardín para hacer también algunos retratos de familia. Luego nos fuimos a Liendo, donde Miguel se encargó de las fotos de Jorge en la casa familiar antes de ir a la iglesia, lugar en el que se celebró la ceremonia religiosa ante un espectacular retablo. La prima del novio cantó como los ángeles .

A la salida de la Iglesia, Jorge apareció al volante de un Fiat 500 rojo para recoger a María y salir zumbando rumbo a la playa de San Julián, donde realizamos el reportaje de la pareja en tiempo record, pues nadie quería perderse el cocktail en las terrazas del Náutico de Laredo, lugar del banquete. Llegamos con el tiempo justo para disfrutar de una espectacular puesta de sol y hacer las fotos de grupo con amigos y familiares. Todo se desarrolló con fluidez, entre risas y buen ambiente, acompañados por la música de Dj Kul, un maestro que pinchó los temas perfectos para cada momento de la noche, como la entrada de los novios, el corte de tarta o el inicio del baile. Imagino que en la selección tuvieron algo que ver los novios; sea como fuere, todos estuvieron muy bien elegidos, y es que la música, sobre todo la buena música es clave para que cualquier evento sea un éxito.

Pero lo mejor de todo fue el “flashmob“ organizado por la hermana de la novia, una sorpresa inesperada, en la que participaron todos los invitados y puso la guinda a una noche perfecta, en la que tampoco faltaron flores para las madres de María y Jorge y detalles para todos los cumpleañeros, embarazados...

Fue una boda muy bonita y muy marchosa, y nos dieron las dos y las tres … y allí los dejamos a todos bailando hasta el amanecer.

 

Gracias pareja. Espero que nuestras fotos hayan captado y transmitan mejor que nuestras palabras todas las emociones del día y sean un recuerdo “superbonito” del día de vuestra boda.

 

Lucía Laínz

 


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Una boda de Primera División

Reportaje bodas santander-boda-novios

Marta y López, una boda de Primera División

 

La de Marta y Sergio, “López” para los amigos, fue una boda de Premier League en todos los aspectos, y especialmente por el excelente trabajo de todo el equipo, que se empleó a fondo para conseguir un buen resultado. Sin duda un gran partido donde todo el mundo participó, desde la novia con el diseño de las invitaciones y el cartel del evento, hasta la madre del novio con sus ricos bombones. Las amigas de la novia prepararon las mesas de chuches y otras delicias, sus primas colocaron luces y flores bajo la dirección de su tia Ana, La Silvestre, que se encargó de toda la decoración floral del evento, iglesia, ramo de la novia, photocall…. con muuuucho arte, (es que La Silvestre es mucha silvestre). Violeta, la benjamina de los primos, ejerció de dama de honor y su hermano Nicolás junto a su padre, el primo Raúl y el futuro primo Pablo, se encargaron de hacernos bailar a ritmo de Rock & Roll. El padre de la novia arrasó con su interpretación, al más puro estilo “Burning”, hasta que tuvimos que quitarle el micrófono para que el Gran David y su grupo “Los Blue Yeyes” tomaran el relevo y terminaran agotando al público con su ritmo neurásténico.

De la fotografía nos encargamos mi hijo Miguel y una servidora, que se lo pasó en grande en la boda más bonita y divertida de la temporada, con unos novios guapísimos y unos invitados con muchas ganas de marcha que lo dieron todo para que la boda de Marta y López fuera una boda inolvidable.

Si el alcohol que corrió por vuestras venas os ha hecho olvidar algún detalle, aquí tenéis nuestras fotos para que volváis a disfrutar de los mejores momentos del día.

Gracias a todos por colaborar para que esta fuera una boda de Primera División, un fiestón único, resultado del trabajo de familia y amigos, hecho con todo el cariño para esta pareja a la que todos deseamos lo mejor y les recordamos que:

¡¡¡Queremos un Lopecito!!!, artista como su madre y deportista como su padre, pero, sobre todo, tan buena gente como los dos.

Gracias pareja.

 

Lucía Laínz

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