Muerte en el Nilo

Cada año por estas fechas aprovecho para tomarme unas vacaciones y desconectar durante unos días. El año pasado tuve la suerte de conocer Etiopía y me impresionó la belleza de sus paisajes y su cultura milenaria. Estuvimos en las cataratas donde nace el Nilo Azul, visitamos los monasterios de las islas del Lago Tana, las iglesias de Lalibela, los castillos de Góndar y el Parque nacional de las Montañas Simien y nos gustó tanto que este año decidimos viajar a Egipto y seguir el curso del Nilo, desde la gran presa de Assuan hasta Luxor, visitando los megalíticos templos que bordean las orillas de este río sagrado.

Comenzamos nuestro viaje visitando el maravilloso templo de Abu Simbel, construido por el Faraón Ramses II en conmemoración de la batalla de Al Quadesh. Llegamos al templo todavía de noche y pude experimentar la sensación única de penetrar en este mágico lugar en absoluta soledad, caminar entre sus colosales columnas hasta llegar al Santa Sanctorum donde se encuentran las estatuas del faraón y sus dioses, en un silencio solo roto por el disparador de mi pequeña cámara, buscando los apoyos necesarios en suelos y paredes para poder capturar la grandiosidad del espacio en la tenue luz del amanecer. Tuve la sensación de estar profanando un lugar sagrado donde el tiempo parece haberse detenido para siempre.

Con el mayor respeto, volví sobre mis pasos para salir de nuevo al exterior y asistir a la salida del sol, en la hora azul. Contemplar esas colosales estatuas construidas a mayor gloria del Faraón y su amada esposa Nefertari , me hizo sentir como una diminuta mota de polvo en la inmensidad del desierto .

Continué paseando, rodeando los templos por la parte de atrás . Seguí un camino que se apartaba del sendero y subí por la duna sin darme cuenta hasta lo más alto. Mientras fotografiaba los pequeños barcos que soltaban amarras y comenzaban su navegación por el Lago Nasser, de repente, escuché gritos desde la explanada y vi al guardián del templo haciéndome señas para que bajara de mi atalaya. No fui consciente hasta ese momento de estar situada sobre la cubierta de uno de los templos, así que me retiré discretamente de mi posición y continúe mi paseo fotográfico hasta completar la ruta circular que me llevo de nuevo hasta la entrada del recinto. Una mañana preciosa; tres horas de autobús para llegar y otras tres para regresar a Assuan, merecieron la pena así como el madrugón para poder entrar sola en el templo y experimentar la emoción de estar allí en el silencio de la noche, mientras mis compañeros de viaje atendían las explicaciones del guía en el exterior del templo. Un momento que nunca olvidaré.

Ya en Assuan , fuimos en barca a visitar el bonito templo de Philae ubicado en una pequeña isla y luego tuvimos el placer de navegar en faluca hasta donde se encontraba atracado nuestro barco,  el “Opera”,  un enorme crucero de los que surcan el Nilo arriba y abajo para disfrute de turistas y locales. Por suerte para nosotros y desgracia para Egipto el volumen de visitantes ha descendido un 50% y si antes de la primavera árabe surcaban el Nilo más de 300 barcos

 

como el nuestro,  ahora no llegan ni a 150. Nuestro guía Nasser , un chico muy espabilado, nos hacia madrugar para poder llegar siempre los primeros y visitar los templos con relativa comodidad a la hora de poder fotografiar estas maravillas sin excesivo agobio de turistas.

Continuamos viaje visitando los templos de Kom Ombo, Edfú, Luxor y Karnak. Disfrutamos a tope  con las explicaciones de nuestro guía,  bien documentadas y concisas. En especial me gustó la visita Edfú, dedicado a Horus,  el dios halcón, el ojo protector, quizás porque lo visitamos muy temprano y por el trayecto realizado en calesa desde el barco hasta el templo a galope tendido.

Fue muy divertido  y pude hacer algunas fotos con buena luz y gran polvareda; me encantó la experiencia. Otro templo que me impresionó por su belleza y enormes dimensiones fue el de Karnak , con sus grandes obeliscos y su maravillosa sala hipóstila, un bosque de columnas colosales de más de 30 metros de altura, realmente impresionante, También me gusto la avenida de las esfinges que conecta este templo con el de Luxor, aunque quedan pocas esfinges completas, en sus orígenes debió ser espectacular.

Una inoportuna gastroenteritis me impidió visitar el valle de los reyes, pero disfruté mucho de la travesía por el Nilo y la maniobra de cruce de la esclusa de Esna antes de la llegada a Luxor. Tras una visita nocturna a esta bonita ciudad y a pesar de la lluvia que nos pilló al llegar, (solo llueve tres días al año y justo nos tocó), pero disfrutamos de un té de menta en un bonito café con la buena música de Mohamed Mounir , el cantante Nubio de moda en Egipto , un crack de la percusión.

De Luxor, volamos a El Cairo, la ciudad más caótica y contaminada que he visitado en mi vida, pero aún así merece la pena dedicarle tres días para visitar la única maravilla del mundo que aún subsiste, las Pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos y la gran Esfinge de Giza, verdaderamente impresionantes y bellísimas a primera hora del día, un delicioso paseo lejos del mundanal ruido.

Otra mañana la dedicamos al Museo de Arte Egipcio de El Cairo, otra joya que no puedes perderte si vas a este increíble país, pues contiene piezas únicas, desde los tesoros de Tutankamon hasta las momias, sarcófagos y esculturas de nobles y faraones, pinturas, orfebrería, papiros, muebles ….

Todo de una belleza sublime. Es una pena que lo vayan a trasladar a un nuevo edificio más moderno, porque el antiguo museo tiene un encanto y una atmósfera muy especial.

Por último terminamos nuestra estancia en El Cairo con un buen paseo por el barrio islámico, visitando las mezquitas de Hassan y Refai, la Gran Mezquita de Ibn Tulun, el bullicioso mercado del barrio y el zoco de Khan el Khalili.

Un viaje maravilloso a una cultura milenaria de la que aún nos queda mucho que aprender y descubrir. Una gozada para los sentidos, y una excelente gastronomía, muy recomendable en todos los aspectos.

Espero que este reportaje os invite a visitar y experimentar por vosotros mismos esta experiencia.

Lucía Laínz

El Cairo , 2 de febrero de 2019

(clic en el centro de la imagen para ver ampliadas)