Selma se casa

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Se casa con Jesús, y da gusto verlos, se les nota muy enamorados. No todas las parejas a las que fotografío en el día de su boda transmiten esa frescura y esa pasión. Se nota en cada mirada, en cada gesto, sobran las palabras. Love is in the air. Y no importa si llueve o si caen chuzos de punta. Nada puede ensombrecer ese buen rollo de pareja feliz.

 

La de Jesús y Selma fue una boda familiar, en la intimidad de la casa donde veranea la familia del novio en El Tejo. Solo los más allegados asistieron a la boda. Comenzamos nuestro reportaje como siempre, con los preparativos de los novios. Primero Jesús y después Selma, que se vistió en la Posada Los Trastolillos, una casita rural con un precioso jardín en el mismo pueblo del Tejo, donde nos dejaron la habitación amarilla para que se vistiera la novia con un precioso modelo de Valenzuela Atelier, con detalles de encaje en las mangas del ajuar de la bisabuela de Selma, lo mismo que los pendientes que lució para la ocasión.

 

El ramo de la novia llegó de Las Floristas. Las arras, regalo de su abuela paterna, llegaron desde Méjico hace ya muchos años para lucir también en la boda de sus padres, así como la bandeja de arras, cuyo mantel de encaje lo bordó su abuela materna. Así, todas sus abuelas estuvieron de algún modo presentes el día de la boda.

 

El pelo suelto con un bonito prendedor de flores de By Lolindo, maquillada por Cris Alonso Make Up y peinada por Pin Up. Estaba guapísima y lista para hacerse un retrato con sus padres y sus mejores amigas, antes de salir hacia la iglesia de Santa María del Tejo.

 

Allí rodeados de maizales en un día de lluvia típicamente norteño, se celebró la ceremonia con el acompañamiento de Patricia y Pablo, soprano y teclado venidos de Asturias para la ocasión.

 

En el soportal de la iglesia realizamos algunas fotos de grupo con las familias antes de salir hacia la casa de Jesús donde se celebró el banquete, servido por El Nuevo Molino bajo una bonita carpa de Jesús Torcida decorada con las flores de Ciriaco, que resistió los embates del viento y la lluvia estupendamente.

 

Por suerte la lluvia nos dio una tregua y pudimos disfrutar de un rato de sol durante el cóctel. Aprovechamos también para retratar a los recién casados en la entrada de la finca con las impresionantes vistas de la playa de Oyambre como telón de fondo, un lujo que no podíamos desperdiciar.

 

Y allí les dejamos bailando al ritmo de la música de Chema Erasun Dj, en una fiesta muy mojada y muy afortunada, porque en esta ocasión el dicho tuvo mucho acierto, afortunado Jesús por casarse con Selma y afortunados ambos por ese amor tan contagioso que destilan.

 

Un placer haber estado allí para realizar este reportaje de una boda pasada por agua, que no olvidaremos.

 

Muchas gracias por confiarnos la fotografía de un día tan especial. Espero que haya gustado nuestro reportaje, nos sentimos como en casa.

Lucía y Miguel