Still Life

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Así llaman los anglosajones, siempre tan optimistas,  a lo que nosotros denominamos Naturalezas muertas o Bodegones, un género a veces poco valorado en el mundo del arte pero que últimamente llama poderosamente mi atención.

Conocía fotografías maravillosas de bodegones realizados por grandes de la historia de la fotografía como André Kertesz, un mago de la luz y las formas, Richard Weston, que elevó los pimientos a la categoría de obra escultórica. Irving Penn maestro del retrato, también realizó maravillosas composiciones en sus naturalezas muertas, y qué decir de los bodegones de flores de Mapplethorpe tan exquisitos en su pura simplicidad.

En fin, que muchos grandes de la fotografía clásica dedicaron su esfuerzo y su genialidad a esta práctica tan antigua como el arte. Tal vez para ello se inspiraron en grandes artistas de la pintura clásica como Zurbarán, Arellano, Monet o Cezanne y en sus maravillosas composiciones con frutas, vasijas, caza o flores. Todos bebemos del arte que nos precedió y este a su vez de la naturaleza, ya esté viva o muerta. Para Van Gogh ,

 

El arte es el hombre agregado a la naturaleza”

 

y los artistas contemporáneos también siguen encontrando en ella la fuente de inspiración más fructífera.

 Este otoño tuve la suerte de asistir a la inauguración de la exposición “12 Fotógrafos en el Museo del Prado”  organizada

por la Fundación de amigos del Museo del Prado y coordinada por mi amiga Inés Cobo. Entre los doce artistas invitados por la fundación a reinterpretar e inspirarse, para la realización de sus fotos en alguno de los grandes pintores allí expuestos, llamó mi atención la obra de una fotógrafa que no conocía, Pilar Pequeño, que presentó dos exquisitos bodegones “ Copa de agua y un clavel” y “Plato de estaño y ajos”.  Dos preciosas fotografías inspiradas en la obra de uno de mis pintores favoritos, Zurbarán. Viendo estas fotos pensé que como muchos otros fotógrafos, al final de mi carrera, cuando ya no tenga suficiente energía para realizar fotografía de calle, de viajes o me falte agilidad para correr detrás de los novios, me dedicaré a este género del bodegón y a la creación de bellas composiciones con flores, frutas y objetos de cualquier clase, pues todo es digno de ser fotografiado y lo mejor de esta profesión es que te permite seguir creando y fotografiando hasta el final de tu vida.


Pero creo que no voy a esperar tanto, pues por casualidad o azar el otro día asistí como fotógrafa a uno de los talleres de composición con flores naturales que organiza mi hermana Ana en su taller de La Silvestre y ella misma me propuso el reto de preparar un taller de fotografía de flores y plantas, para esta primavera. Y me entusiasmó tanto la idea que aquí ando desempolvando libros de Historia del arte, fotografía de flores, macrofotografía, bodegones, naturalezas muertas, botánica…

Y todo lo que se me ocurre que puede resultar de interés a la hora de realizar fotos en exterior e interior con luz natural. Y estoy descubriendo nuevos fotógrafos y fotógrafas que desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días vienen dedicando su arte y su trabajo a este tipo de fotografía a veces tan olvidada y tan difícil de ejecutar en la práctica. Porque no es lo mismo tomar una fotografía, que crear una composición fotográfica y esto requiere otros ingredientes, que revelaremos en nuestro próximo Taller de Primavera en La Silvestre a mediados del mes de mayo, cuando el jardín Silvestre este en su momento de máximo esplendor. Allí os esperamos para compartir nuestra pasión por la fotografía y la naturaleza.

 

Lucía Laínz