Boda en la Ermita

 

La de Beatriz y Javier el pasado mes de septiembre, que reunió en la Ermita del Carmen en Revilla de Camargo a cántabros y riojanos para celebrar una boda inolvidable.

Comenzamos como siempre con los preparativos de la novia. Mientras Esther Torralbo terminaba de peinar y maquillar a Bea, fotografiamos el ramo de novia, obra de Catalpas, los pendientes de Yomime y los zapatos de Just Ene, una creación en terciopelo granate y tacones plateados que completarían el estilismo de la novia. Una vez terminado el trabajo de Esther, la novia se enfundó en un precioso modelo de St. Patrick, con un escote en la espalda ribeteado de pedrería, espectacular, y un tocado de Belén Antelo perfecto para resaltar la belleza morena de Beatriz.

Así de guapa llegó la novia del brazo de su padre a la Ermita del Carmen, donde ya la esperaba Javier con su traje azul con chaleco y corbata de topos blancos, muy elegante con este modelo de Garayo.

La ceremonia fue preciosa, con la Ermita llena de flores, la luz que se filtraba por los ventanales y la música del cuarteto Medicea y la soprano Noemí, todo contribuyó a crear una atmósfera muy especial. Tras ofrecer el ramo a la virgen los novios salieron felices entre los aplausos, el arroz y el confeti de sus invitados.

El banquete se celebró en el Palacio de Mijares, mientras los invitados disfrutaban del aperitivo y la música de Miguel Saxo, realizamos el reportaje de novios en el entorno de la vieja iglesia y los maizales, que a finales de septiembre estaban preciosos.

Luego, antes de pasar al comedor, vinieron las fotos de grupo con la familia y los amigos, y tras el brindis de bienvenida llegaron las sorpresas en forma de pizza corazón, ramos para las abuelas, tarta de cumpleaños y el ramo de la novia para su querida hermana. Pero lo más divertido de todo fue la actuación estelar de los amigos del novio, que vinieron desde Logroño para celebrar San Mateo en la boda de Javier y doy fe de que lo celebraron por todo lo alto, banderas al viento y charanga incluida, muchas risas y jolgorio que se prolongó hasta el baile y terminó con fuegos artificiales, como colofón a un día de fiesta intenso y lleno de emociones.

Gracias Bea y Javi. Espero que nuestras fotografías hayan captado toda la alegría y los buenos momentos que compartimos aquel día. Enhorabuena y mucha suerte en un futuro que se anuncia muy prometedor.

Con todo el cariño.

Lucía y Ana.

Santander 2018