La boda de Saray y Terry

¡Menudo sarao!

Hay bodas románticas, clásicas, folklóricas, tradicionales, informales, interminables e incluso aburridas, pero la de Saray y Terry no corresponde a ninguna de estas categorías. Yo diría que la suya fue una boda explosiva, pura dinamita, la boda más marchosa de esta temporada. No podía ser de otra manera, porque los que conocéis a Saray y Terry ya os podíais imaginar que esta no iba a ser una boda normal y corriente.

El día amaneció espléndido, como espléndida estaba la novia ya desde bien temprano preparándose para su gran día en la Posada Costa Transmiera de Langre. Allí comenzamos nuestro reportaje fotografiando su sesión de maquillaje realizada por Almudena Zubiaga, entre risas y brindis con cava mientras las féminas de la casa la ayudaban a atar los interminables botones que remataban la espalda de su vestido, un precioso modelo de Paredero Quirós, que la sentaba como un guante, complementado con un ramo de flores silvestres del Centro de Jardineria Catalpas.

Luego nos acercamos hasta la Posada de Langre, donde se alojaban el novio y sus amigos, que tras una noche de farra y despedidas, seguro que memorable, nos recibieron ya recuperados e impecablemente vestidos para la ocasión, listos para salir rumbo a la Iglesia de Santa María de Latas, en el vecino pueblo de Loredo, donde tendría lugar la ceremonia.

La novia llegó radiante del brazo de su padre y precedida de Leire, su pequeña dama de honor, que inició el cortejo de entrada al templo. Una vez terminado el acto religioso, (con amonestación por parte del cura al respetable por no secundarle en alta voz durante los rezos, risas al fondo….), y una vez superado el trámite de las firmas por parte de los novios, padrinos y testigos, salimos de la iglesia bajo un potente fuego cruzado de arroces y partimos para Villaverde de Pontones, donde habíamos quedado con los novios para hacer algunas fotos en la vieja Estación del tren. Como el calor apretaba y no queríamos perdernos el aperitivo no nos entretuvimos demasiado y pasamos al Restaurante del Cenador de Amós, donde ya nos esperaba el resto de invitados disfrutando de un estupendo cocktail en el jardín.

Fue una boda llena de sorpresas donde cada detalle estaba preparado con excelente gusto por los novios, desde la música en directo de un saxo que amenizó el aperitivo, solosaxo, que nos dio marcha a tope desde el primer minuto, hasta el colorido photocall en el que posaron todos los invitados, pasando por mil y un detalles todos coordinados en torno al tema del Surf.

Cada mesa era una playa y los novios las surfearon todas repartiendo flores y regalos que tenían preparadas para cada uno de sus amigos, especialmente para aquellos que ya están en capilla a punto de pasar por el altar, y a los que ya superado este nivel están a punto de ser padres.

Saray tuvo sonrisas y detalles para todos, contagiando su alegría explosiva a todo el mundo.

Tras el corte de la tarta sus amigos nos sorprendieron con una interpretación de su tema favorito, ese de Coque Maya que dice: “No puedo vivir sin ti ….., no hay manera……”

También el padre de la novia contribuyó a la alegría general apareciendo vestido de Charlie Chaplin, imitando sus andares de una manera genial. Luego vino el inicio del baile en la terraza y finalmente el fiestón en la disco del Cenador con una marcha increíble, del que tuvimos que rescatar a la novia para que cumpliera con un último detalle, el lanzamiento del ramo, que realizó con mucho salero para regocijo general de sus amigas deseosas de atrapar el preciado trofeo.

En fin que la de Terry y Saray fue una boda especialmente divertida en la que disfrutamos a tope y esperamos que nuestras fotos les sirvan para recordar y volver a disfrutar de un día inolvidable, El del Gran Sarao.

Gracias pareja por confiarnos vuestro reportaje de bodas.

Lucía Laínz

Santader

 

 


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